MARATON NÚMERO 50, ACEUCHAL

“LA IMAGINACIÓN ES LA MÁS MARAVILLOSA, MILAGROSA E INCONCEBIBLE FUERZA PODEROSA QUE EL MUNDO JAMÁS HAYA CONOCIDO”

Quién me acompañará?, Qué tipo de emociones estarán esperándome?, Cómo me sentiré física y psicológicamente?…

Durante meses, estas preguntas, entre otras miles, habían estado deambulando por mi cabeza. Había visualizado y analizado, cientos de veces, diferentes tipos de escenarios, emociones y posibilidades. Aún así, la realidad superó con creces todas y cada una de estas visiones.  

  Es inútil tratar de suponer todas y cada una de las sensaciones o realidades a las que vamos a exponernos y, más estúpido aún, basar nuestras decisiones en ellas. Estas suposiciones, no son más que meras recreaciones que, preventivamente, nuestra mente crea para protegernos de cualquier peligro o incomodidad. Y si, estoy de acuerdo que siguiendo este ridículo manual de conformidad, estaremos más seguros pero… podríamos llegar a entender de comida leyendo el menú?, sentir la sensación de un beso leyendo una novela? o experimentar la adrenalina de escalar una montaña por mirar un documental desde el sofá?… que sentido tendría el vivir así?

Podría haber visualizado mil y una vez la lesión de tobillo que sufrí en los Balcanes, el cálido recibimiento en la capital más fría del mundo, la compañía de Moldávia o los paisajes de Liechtenstein entre muchos otros. Pero en ninguna de estas visiones se podría experimentar las emociones de sentirte en familia a mil kilometros de casa, la de crear grandes amistades, en nuevos entornos, a través del dolor que conlleva correr una marathon o de las sensaciones encontradas al elevar nuestros límites hasta zonas desconocidas.

Estas visiones, podrían hacernos huir de grandes ideas, abandonar proyectos y pasar de largo de una inmensa posibilidad de nuevas emociones.

“Debemos pedir todo aquello que deseemos experimentar en nuestras vidas, siempre y cuando, no regresemos a la cama después”